
Ayer dejé mi maleta con mis padres para ahorrarme el trámite de pasar a dejarla a mi depa. Total, era como cuestión de un ratito.. además no había tiempo que perder con los armazones de aluminio que me tenían entretenidísima en rhino. Y todo iba relativamente bien cuando a eso de las 5 se va la luz!
A partir de ahí inició una secuencia de eventos desafortunados que ahorita me dan risa:
Dado a que la luz no regresó en un buen rato, a las 5:30 agarré mis cosas y me salí de la oficina. Por dos segundos pensé profanar la sagrada regla de que la chamba debe quedarse en la oficina y empecé a empacar la lap para compensar el tiempo perdido (sólo en esta ocasión, porque con eso de que no había luz, me estaba atrasando considerablemente). Pero salir caminando con la lap en la mano -porque no cabe en mi inseparable mochila- es una maaaalaaa ideeea.
..más si está lloviendo
Entonces le solicité a mi madre un aventón, el cual no me pudo facilitar. Y por ello dejé la compu y mi estrés laboral en la oficina y caminé los 15 minutos reglamentarios a casa de mis padres (porque necesitaba pasar por mi maleta) bajo la lluvia.
Y hasta eso no llegué tan mojada..
El alma caritativa de Janito me dió aventón a mi cantón, con todo y maleta más tardecito.. Al llegar subí por las llaves de mi coche para acomodarlo y que entrara el coche de este niño junto al mío, y que entonces mi coche no enciende!
Se le descargó la batería!
Digo, ¿por qué no?
No me había meado un perro porque no me había encontrado a ninguno en el camino!
Total, le pasamos corriente, pero para el caso... hoy en la mañana tampoco encendió.
Qué bueno que dejé mi estrés laboral en la oficina y no se me ocurrió andarlo cargando por la vida! Espero que al rato el mecánico me devuelva a mi mostrito comegasolina que me protesta que ando de vil pata de perro sin él.
No es mi culpa, pero me parece que aprovechas mejor un fin de semana fuera si duermes el trayecto de ida y de regreso en vez de manejarlo.. además es ligeramente más barato: por quemar dos tanques de gasolina y unas 8 horas totales en carretera más costos de casetas... no se compara en nada a pagar únicamente $500 en camiones. Bueno, a mí me funciona! Además voy a Veracruz a fin de mes... y otra vez, mi mostrito me esperará en el garage.
...lee más

Algo muy chido del edificio en el que vivo es que está habitado por matrimonios jóvenes de los cuales:
- Los que tienen hijos son baastaaaante alivianados
- Los que no tienen hijos son un desmadre de lo más genial!
...y estoy yo, que vivo solita solita, y que soy unos 8 años menor que todos!
Por ello llevamos una convivencia.. inusual, con todo y que mi perfil es como diametralmente diferente (en edad y profesión) al de mis vecinos.
Así, hemos creado, revisado y autorizado un reglamento interno para facilitar ésto de la convebencia vecinal..
Dicho reglamento es únicamente una noción básica de lógica en el aspecto de sana convivencia, y fue facilitado por mi vecina que es abogada de alguna agencia inmobiliaria.. y entre todos lo modificamos. Aunque realmente son cosas demasiado lógicas y de consideración al prójimo, no sobra tener un respaldo escrito que se resume en:
- No modifiques la fachada
- No estorbes en áreas comunes
- Si ése no es tu cajón de estacionamiento, no lo invadas
- No tiendas tus chones a secar en los ventanales que dan a las áreas comunes
- No juegues en el elevador
- No corro, no grito, no empujo
- No tires basura
- Si tienes hijos/mascotas o similares, son tu responsabildad
- y de hecho... el reglamento original prohibía de manera implícita realizar fiestas (moderar el volumen de equipos estereofónicos a partir de las 10 de la noche = se acabaron las fiestas)-- Pero por iniciativa vecinal -léase, no sólamente yo- suprimimos dicho punto porque, pues, eeste.. luego entre los mismos vecinos armamos la juerga!
Así que la serie de pedas 'meu cantón' seguirán ocurriendo, porque sinceramente en algún momento sentí la genuina amenaza de que los torneos de levantamiento de tarro tuvieran que ser suspendidos, pero no!.. pueden dormir en paz, y mis vecinos también..
...lee más